POR UN FUTURO MEJOR
Ayer volví a la escuela de mi infancia, me senté en un banco y me puse a reflexionar respecto a lo que observaba alrededor. Veía niños, niños llenos de ilusiones, sueños y vida. Veía futbolistas, atletas, profesores, bomberos, peluqueros, exploradores, profesiones que muchos de nosotros hemos soñado ser cuando eramos niños pero por circunstancias no ha podido ser; y es por eso que me pregunte a mi misma... ¿Cuantos niños conseguirán ser lo que realmente quieren? En ese momento me vine abajo, y vi que muchos de ellos no llegarían a ser lo que realmente quieren y no por ellos, si no por el mundo en el que vivimos. Un mundo que nos limita, un mundo lleno espectativas que van más allá de lo que realmente importa, la felicidad. Nos obligan a estudiar profesiones que ni siquiera nos gusta, profesiones que económicamente benefician pero que invaden nuestra felicidad. Y si, es una pena que muchos de los niños no puedan alcanzar sus sueños por como esta la sociedad, por estar obligados a hacer...